Tu cesta
No hay más productos en tu cesta
Empezar con el porteo rara vez es perfecto.
El porteo a veces no convence a la primera.
Y entonces, lo normal es pensar:
—Eso no es para mí.
—Seguro que no me apaño.
—No creo que lo use tanto.
Hasta que un día, casi sin darte cuenta, pasan cosas...
A continuación, te pongo los testimonios de tres clientas. Son antiguos, pero me sirven para ilustrar algo que te quiero contar.
Aquí van:
“Otra vez la del porteo…” - Irene P.
«Llevo semanas recibiendo tus correos y cada vez que veía uno pensaba: “otra vez la del porteo”.
Pero aquí estoy. Lo he comprado. Me he rendido. No por agotamiento, sino porque en el fondo, todo lo que decías tenía sentido. Solo necesitaba tiempo para admitirlo.»
Leer más
Hasta 1733 no existía el carrito. Lo inventó un tal William Kent, para un noble inglés. Un capricho elegante con ruedas de madera. Una mini carroza. Para el heredero.
Antes de eso, los bebés iban en brazos. Siempre.
Leer más
Cuando un bebé llora y no consigue calmarse, la pregunta aparece rápido.
¿Lo estoy malacostumbrando si lo cojo?
¿Debería aprender a calmarse solo?
¿No estaré creando dependencia?
Te diré algo.
Contrario a lo que habrás oído cientos de veces.
Leer más
Un día, al poco de nacer la tercera de mis hijos quedé con unas amigas con bebés de pocos meses. Por supuesto salió el tema de los gases. Y hablaban de todos los remedios que habían estado probando sin éxito para eliminar los cólicos de sus bebés: Reuteri, cinturón wawa, Colimil, Colimol.. También comentaban las posturas para sacar los gases a sus bebés. Me preguntaron como hacía yo. ─ No sé, hace 40 años que no le quito los gases a ningún bebé. Risas.Me preguntaron que cómo va a ser eso. Les dije que porque acababa de cumplir 40.
Leer más