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Durante el embarazo empieza el entrenamiento.
Nadie te da el calendario.
Pero se espera que lo sigas.
Entrenamiento para hacerlo bien.
Para no equivocarte.
Para estar a la altura de algo que todavía no ha pasado… pero ya parece examinarte.
Luego llega el posparto.
Y el entrenamiento continúa, solo que ahora con sueño, con un bebé encima y con menos margen de error.
Hay quien lo llama maternidad moderna.
Hay quien lo vive como una carrera imposible de ganar.
Hace unos días escribí sobre esto a mi lista de suscriptoras.
No como un artículo.
Sino como salen las cosas cuando una ya ha dejado de fingir que todo es sencillo.
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Hay días en los que parece que ser madre se ha convertido en una coreografía.
No vale con cuidar.
Tienes que cantar mientras lo haces.
Y no cualquier cosa: nanas del mundo con acento original.
Y cocinar.
Pero sin azúcar.
Sin gluten.
Sin tóxicos.
Y con plato de bambú.
Y portear, claro.
Pero ergonómico.
Pero fresco.
Pero bonito.
Pero que combine con tus zapatillas.
Y que el bebé se aburra,
para desarrollar su creatividad
pero no demasiado,
y siempre en un entorno estimulante
con materiales nobles, sin plástico.
Y estimularlo.
Pero no sobreestimular.
Y mostrarle emociones.
Pero no las feas.
No te enfades.
No grites.
No te frustres.
Y si te frustras… que no se note.
Y si se nota…
haz terapia,
haz yoga,
haz journaling,
haz por no ser tan intensa.
Y mientras tanto, no te olvides de grabarlo todo.
Y de sonreír.
Y de poner música de Ludovico Einaudi en los reels.
Pero natural, ¿eh?
Que no se note el esfuerzo.
Todo eso.
Sin apuntador.
Sin coreógrafa.
Sin equipo de iluminación.
Con las piernas temblando.
Con un bebé pegado al pecho.
Con la comida fría.
Y una vocecita dentro que te susurra:
“no estás llegando a todo”.
¡Pero claro que no estás llegando!
Porque es imposible.
Porque la maternidad no es una coreografía.
Y tu bebé no necesita que seas perfecta.
Solo que estés.
Con tu cuerpo.
Y tus ganas (aunque hoy sean pocas).
Y a veces, con un portabebé que te dé una tregua.
Aquí tienes uno: una mochila evolutiva con panel de rejilla que se abre y se cierra según haga frío o calor. Ergonómica desde recién nacido hasta los 2 años, fresca en verano y abrigada en invierno.

Mar
P.D.: Sé flexible, constante, disponible, firme, empática y relajada. A la vez.
P.D.2: Y si no lo consigues… pide perdón al universo. Haz journaling. Haz yoga. Haz lo que haría una buena madre.
P.D.3: Oye, y si todo falla… siempre puedes irte al bosque a gritar con un palo: Namasté!